Imagine que usted puede producir su propia energía, que esta producción suple la demanda de su hogar y que, además, le sobra. ¿Qué haría usted con este excedente?

Sandra, quien vive en la Comuna 13, pensó en sus vecinos. “Vea, allí hay una señora que cuando ya no tiene agua, yo conecto una manguera y le regalo agua. Lo mismo haría con la energía”.

Sandra es una de las participantes del piloto de Energía Transactiva Colombia. El objetivo principal de este proyecto es explorar mecanismos y alternativas para que personas que quieren migrar a una energía más limpia, pero que no puedan instalar paneles solares, consuman energía limpia producida por otras personas que sí cumplen con los requisitos para tenerlos. Estos últimos se llaman prosumidores, ellos producen energía, consumen la que necesitan y venden la que les sobra por medio de la red eléctrica.

“Este proyecto ubica a Colombia como un jugador importante en el mapa de la transformación energética a nivel global”, afirman Juan Manuel España y Santiago Ortega, investigadores de la Universidad EIA.

Actualmente todos los sectores de la economía se están transformando hacia la sostenibilidad y el sector energético no es la excepción. Hasta este momento, los modelos de generación energética globales se han apoyado, principalmente, en fuentes no renovables, como el carbón y el petróleo. Panorama que está siendo cambiado por el surgimiento de nuevas tecnologías, que no solo permiten la generación y almacenamiento de energía limpia, sino que también facilitan que las personas generen energía en su propio hogar. Lo anterior, sumado a las tecnologías digitales que ponen datos de generación, consumo, tarifas eléctricas y más al alcance de las personas, habilita nuevos esquemas de interacción entre usuarios, antes imposibles de imaginar en un sistema históricamente unidireccional y de muy pocos jugadores con grandes activos como plantas de generación masivas y líneas de transmisión de cientos de kilómetros.

Estos esquemas donde se compra y vende energía entre personas comunes y corrientes se llaman mercados Peer-to-Peer y están siendo probados de manera controlada por varios países en el mundo. El proyecto Energía Transactiva Colombia del Grupo EnergEIA, la Universidad EIA, University College London, NEU Energy y Empresas Públicas de Medellín (EPM), es la única experiencia latinoamericana que está participando en el Observatorio Global en Mercados de Energía Peer-to-Peer de la Agencia Internacional de Energía. “Esto ubica a Colombia como un jugador importante en el mapa de la transformación energética a nivel global”, afirman Juan Manuel España y Santiago Ortega, investigadores de la Universidad EIA.

Ubicación de los participantes del piloto en Medellín

Este proyecto incluye una prueba piloto de 14 participantes, que por medio de una aplicación móvil pueden monitorear su generación y consumo energético y decidir con quién intercambiar sus excedentes de energía. Ellos están ubicados por toda la ciudad, en edificios con características distintas en diferentes estratos socioeconómicos. Siete de los participantes viven en edificios en Envigado y el Poblado y serán únicamente compradores. Los otros siete son prosumidores con generación solar: Liliana y Paulina del Alto de las Palmas, Rodrigo de El Salvador, John Alexander de Bello, y Sandra y Edison en la Comuna 13. Para Edison, quien representa al colectivo Casa de Hip Hio Kolacho, el sistema también incluye un batería para almacenar la energía de los paneles.

Instalación de los paneles solares en Casa Kolacho, centro cultural en la comuna 13

Energía Transactiva Colombia no solo le está apuntando a un modelo de generación de energía más limpia, sino que también busca poner a los usuarios de energía en el centro de los modelos, entendiendo cuáles de los atributos adicionales que tiene la energía podrían ser importantes para ellos. Además, busca explorar el valor que generan estos atributos y qué tanto estaría los usuarios dispuestos a pagar por una energía con características distintas a la de la red.

“La gente vive con un concepto de energía en el cual la energía es algo que se tiene o no se tiene y que vale lo que vale” dice Juan Pablo Cárdenas, investigador de EnergEIA, para explicar esta dimensión del proyecto. Es aquí donde se comienza a hablar de energía limpia, con impacto social, local o independiente. ¿Pero qué quieren decir estos adjetivos? A pesar de que los atributos mencionados tienen definiciones formales, para cada uno de los seis participantes de la prueba piloto, pueden significar cosas distintas y tener diferentes niveles de importancia. Esto es lo que dijeron:

Energía limpia

¿Para usted sería importante que su energía viniera de fuentes que no contaminan?

En Colombia, un 68% de la energía viene de centrales hidroeléctricas. John Alexander, quien trabaja para ERCO instalando paneles solares, reconoce el respaldo de las hidroeléctricas a la red, pero no le gustan por su impacto ambiental. “Se han dejado de considerar energías limpias por los sedimentos que generan los embalses y todos los problemas ecológicos y sociales que traen”, dice. Con esto en mente, una forma de energía más limpia es la solar.

Liliana y Paulina tenían paneles solares incluso antes de que comenzara la prueba piloto, pero nunca fue por razones económicas. “Si uno se pone a mirar lo económico, uno no los instalaría, es más por algo ecológico, porque es una inversión a largo plazo”, dice Liliana. Ella los instaló por el deseo de “saber que el cien por ciento de mi energía es renovable, saber que, con tan solo con seguir mi rutina, estoy contribuyendo a cuidar el medio ambiente.”

Energía local

¿Sería importante que la energía viniera de su barrio?

Aunque a todos los participantes les interesa que su energía sea limpia, no a todos les interesa saber dónde es producida. Liliana y Paulina (quienes viven en el Alto de Las Palmas) respondieron, como si fuesen una sola voz: “No es necesario que la energía venga de mi barrio”.

Mientras que, para Edison, quien vive en la comuna 13, “lo ideal es que la energía venga del barrio porque es bueno que todos tengan ingresos”. Esto se suma a la posición de John, que dice que de esta manera “no solo habría un beneficio económico, sino, también, social”. Y aquí es donde entra siguiente atributo.

Energía independiente

Si en su comunidad comenzaran a producir energía, ¿usted dejaría la red (EPM) y comenzaría a utilizar energía producida por los mismos ciudadanos?

“No, no, no, es mejor viejo conocido, que nuevo por conocer… aunque si es más barata, sí me cambiaría…” exclamó Sandra. A diferencia de Liliana, quien piensa que “EPM es un pulpo tan grande, tan grande, tan grande, que el que les deje de comprar la energía no les va a restar, mientras que aquí como comunidad nos podemos ayudar”.

Al imaginar cómo sería su vida sin EPM, Paulina decía un poco preocupada que tendría que ser autosostenible, porque estaría obligada a suplir lo que EPM les daba. Pero lo que a Paulina no le sonó como una buena idea, a Rodrigo le pareció estupendo. “Ser autosostenible” repetía él entusiasmado.

Planta solar en la casa de John

Para los entrevistados, que la energía provenga de fuentes limpias y que haya un beneficio comunitario, fueron los dos atributos más importantes (cada uno con tres votos). Ellos dijeron que pagarían más por energía que cumpla con alguna de estas características.

“De ese poquito que uno piensa que no hace nada, se puede hacer algo grande” decía Jhon al hablar de la importancia ambiental de la energía solar. “Esta lucha la estamos haciendo todos, por eso tenemos que ser conscientes y poner nuestro granito de arena”, complementaba Rodrigo casi como si hubiesen estado sosteniendo una conversación.

Los esquemas Peer-to-Peer son una oportunidad para hacer un cambio energético y para concientizar a las personas sobre el consumo responsable de la energía eléctrica. Además, con proyectos como Energía Transactiva Colombia, donde la energía deja de ser solo energía y se convierte en la oportunidad para generar un impacto social y ambiental positivo, las personas podrán aportar su “granito de arena” sin necesidad de hacer grandes sacrificios o donaciones. Para hacer el cambio, sería necesario algo tan simple como seguir con su rutina diaria solo cambiando el origen y las características de la energía que consume.

Y usted, como consumidor, ¿estaría dispuesto a pagar más por energía limpia, local, independiente o con impacto social?